DPA DESTRUCTIVE PHYSICAL ANALYSIS Destruction as Performance Art Santiago Colombo Migliorero _________________________________ Texto: Diana Millán aka ƒєαяℓєѕѕ∂ιαηє _________________________________ La prensa aplica fuerza Un smartphone puede resistir entre 3000 N y 8000 N (300-800 kgf) antes de que su pantalla estalle bajo la presión de una prensa mecánica. Esa es la fuerza bruta necesaria para vencer la resistencia de un objeto diseñado para ser compacto y duradero. El término "Bendgate" se acuñó tras comprobar que el chasis del iPhone 6 era vulnerable a la deformación por la fuerza humana. El nombre es un juego de palabras que hace referencia al escándalo de Watergate (1972) de espionaje que forzó la dimisión del presidente Richard Nixon. Por consiguiente, se crea un paralelismo entre un fallo estructural en un producto tecnológico por parte de una marca y una crisis política de gran escala. El origen de la fiebre destructiva En septiembre de 2014, un creador de contenido deformaba con sus propias manos un iPhone 6 y subía el video a su canal de YouTube. La grabación se volvió viral, acumulando más de 73 millones de visualizaciones hasta la fecha y posicionándose como el video no musical más visto de la plataforma ese año. A partir de ese momento, la fiebre por doblar teléfonos se convirtió en una carrera colectiva: ¿quién sería capaz de destruir este dispositivo de la forma más creativa e impactante? El iPhone 6 fue sometido a todo tipo de torturas: lanzamientos desde grandes alturas, inmersión en líquidos, rociado con nitrógeno líquido, rayado con objetos punzantes, disparos con armas de fuego, cocción en sartenes y exposición directa a las llamas. Esta tensión generada por un supuesto fallo de diseño de la empresa californiana nos puede producir múltiples sensaciones que lindan con el goce. Podríamos recordar innumerables veces las ganas que hemos tenido de tirar un televisor, un ordenador, una tablet o un smartphone al suelo y, al mismo tiempo, sentir escalofríos al imaginar nuestros dispositivos rotos junto con todo lo que simbolizan. El nacimiento de un género en YouTube A raíz de la viralización del “Bend Test”, los videos de pruebas de resistencia se consolidaron como una temática propia dentro de YouTube. En 2016, con el auge de los challenges como el “Drop Phone”(prueba de caída), surgió un nuevo fenómeno global: el Hydraulic Press Channel (HPC). Este canal, protagonizado por una prensa hidráulica industrial que aplastaba todo tipo de objetos, convirtió la destrucción mecánica en un espectáculo hipnótico de alcance masivo. La paradoja del placer sensorial: ASMR y Oddly Satisfying Más tarde, con el crecimiento del contenido ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma), la destrucción encontró un extraño vínculo con el disfrute. Este tipo de material audiovisual produce generalmente una sensación placentera de hormigueo provocada por sonidos suaves como susurros o golpecitos, creando un efecto relajante. En este contexto, el zumbido constante del motor hidráulico de la prensa, el silbido de la presión acumulada y el crujido final de la trituración construyen una banda sonora paradójicamente capaz de inducirnos a la calma y al enfoque. Se suma el estímulo visual "Oddly Satisfying" (extrañamente satisfactorio): el movimiento lento e imparable del acero, junto con la transformación visual del objeto que se agrieta, se expande o se aplasta, produce un estímulo que nuestro cerebro encuentra profundamente placentero. Esta categoría de videos, que comenzó en el subreddit r/oddlysatisfying en 2013 y actualmente cuenta con millones de visitantes, se ha convertido en un fenómeno global de “autocuidado o autorregulación digital". Psicólogos y teóricos sugieren que su atractivo reside en nuestra preferencia por la simetría, los patrones y la repetición, ofreciendo una sensación de control y orden en un mundo mediático caótico. La estética de la destrucción en la era de los videos generativos con IA Hoy, la creación de videos cortos (reels, shorts, TikToks…) mediante la inteligencia artificial para redes sociales ha explotado el recurso del HPC (Hydraulic Press Channel), llevando nuestro deseo y placer por ver dispositivos en destrucción hacia una estética más siniestra y perversa. Podemos encontrar múltiples videos gore que nos muestran objetos animados e inanimados siendo destruidos: desde palomas hasta tu propio rostro. A través de herramientas de IA de generación de video, solo tienes que subir tu imagen y aplicar el efecto de "prensa hidráulica" para verte a ti mismo siendo aplastado. En lenguaje de prompts del modelo Wan2.1 14B I2V 480p, se utiliza la frase “c5us4 crushes it” para activar el “Crush Effect”, recomendado para recrear escenarios que sirvan como contenido educacional sobre física de materiales. Actualmente, una de las vertientes más destacables del HPC con IA es "Jelly Jelly". Este estilo toma la imagen de un objeto o ser (por ejemplo, un soldado) y le aplica un efecto visual que combina la estética anime y kawaii con una textura de gelatina vibrante y temblorosa. El resultado, paradójicamente, se traduce en una experiencia visual placentera, cercana al ASMR y a lo oddly satisfying. Lo que comenzó como un canal de YouTube con una prensa hidráulica en un taller finlandés se ha transformado en una simulación digital donde cualquier imagen puede ser sometida a la prensa. Entonces, recogiendo ideas de la exposición, me pregunto: ¿qué sensación nos produciría ver, en uno de estos videos, un dispositivo que amenaza directamente nuestro puesto de trabajo siendo destruido lentamente? El eco de los luditas Durante la Revolución Industrial en Inglaterra, a inicios del siglo XIX, los luditas se organizaban en grupos que irrumpían en fábricas para destruir la maquinaria textil. El objetivo era señalar las injusticias del acelerado avance tecnológico. Su lucha no era una oposición irracional a la máquina, sino un intento de controlar el ritmo de un cambio que amenazaba sus medios de vida. Ahora, más de 200 años después, algunas corrientes de pensamiento neoluditas alertan sobre la posible eliminación de empleos cognitivos y físicos provocada por la automatización y las IAs generativas. Paralelamente, aunque un informe reciente de Anthropic no encuentra indicios sistemáticos de que la IA aumente el desempleo, sí evidencia una ralentización en la contratación de trabajadores jóvenes. Para los neoluditas, esa es precisamente la prueba del daño: la tecnología no solo reemplaza, sino que también cierra puertas a aquellos que acaban de terminar su formación. La obra de Santiago Colombo Migliorero nos despierta sentimientos de fascinación, miedo, placer y vértigo ante la tecnología y, aun así, podemos entrar en un estado de relajación placentero al ver su destrucción.